Hoy es Navidad y para mi mamá es muy importante. Ella quisiera un pesebre, pero ya sería demasiado. Está muy contenta de venir a comer a mi casa y aunque no come mucho, la mesa puesta al estilo tradicional con velas y algún adorno, le gusta.
Este año que se va, los jueves me preguntaba ¿fuiste a tu clase de canto?
Un jueves de esos pegué un salto y le dije ¡hoy es jueves! tengo mi clase. Me había olvidado y ella fue muy feliz por habérmelo recordado.
Hace muchos años me dijo que el sauce tan bonito que abriga todo el frente de mi casa se iba a caer un día arriba del techo, provocando un desastre.
Me lo decía como quien comenta algo trivial sobre el calor, el viento o el ruedo nuevo de una pollera. Cada vez que salíamos hacia el portón, me lo repetía, con la insistencia propia de quien tiene el don de adelantar el tiempo.